A veces el espejo no es el único instrumento, y es ahí cuando aparecen las hadas o, mejor dicho,
las consultas con quirománticas o videntes para convencernos del hechizo mágico del
amor. Ventajosamente, esto ha cambiado: el fervor místico, el amor y la vanidad son
integrados a vidas activas e independientes, proyectadas sobre la sociedad por medio de
acciones positivas encontrando en una profesión autonomía económica y social.Colorín
colorado que el cuento se ha acabado, porque la vida y la realidad nos hizo sentir y saber
de una manera diferente, nosotras, las mujeres, podemos ser despertadoras y no despertadas,
comprometiéndonos con lo que pasa en este mundo amplio y rico, este mundo que nos da
seguridades, pertenezcamos a la clase social a la que pertenezcamos.